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Alejandro Ramirez

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El sindrome de la todo list

Es casi una ley universal del desarrollo actual: si alguien empieza a trastear con una nueva tecnología, un framework de IA o un agente autónomo, lo primero que construye es una To-Do List.

Da igual que tengamos el poder de procesar petabytes de datos o generar mundos en 3D en segundos; nuestra primera reacción es: "Oye, ¿podrías recordarme que tengo que comprar leche y llamar a mi madre?".

¿Por qué ocurre esto? ¿Es que realmente el mundo necesita más apps de tareas? ¿O es que hay algo más profundo en nuestra relación con la productividad y la tecnología?

1. El "Hola Mundo" perfecto del manejo de estado

Técnicamente, una lista de tareas es el CRUD (Create, Read, Update, Delete) perfecto. Tiene todo lo que necesitas para probar si una tecnología funciona:

  • Input: Añadir una tarea.
  • Persistencia: Que no se borre al refrescar.
  • Cambio de estado: Marcarla como completada.
  • Filtrado: Ver las que quedan pendientes.

Es lo suficientemente sencilla para no perderte en la lógica de negocio, pero lo suficientemente completa como para ver si la IA es capaz de mantener el contexto de una aplicación real.

2. El problema real: La ficción de la productividad

Aquí es donde entramos en lo psicológico. El problema no es que no haya suficientes aplicaciones de To-Do list (hay miles, y muy buenas). El problema real es que hacer la lista nos da el chute de dopamina de haber hecho el trabajo, sin haber movido un solo dedo.

Cuando usamos IA para construir nuestra propia herramienta de tareas, estamos elevando esa ficción al cuadrado:

  • No solo estamos planificando qué hacer.
  • Estamos creando el sistema que nos dirá qué hacer.

Es una forma de procrastinación productiva de élite. Pensamos: "No estoy trabajando hoy, pero mi sistema de gestión de tareas potenciado por IA va a ser tan eficiente que recuperaré el tiempo mañana". Spoiler: Mañana estarás añadiendo el modo oscuro.

3. ¿Faltan "features" o nos falta enfoque?

Muchos empiezan estos proyectos porque sienten que a las apps actuales les falta "algo". Ese algo suele ser la promesa de la automatización total.

  • "Quiero que la IA priorice mis tareas por importancia real".
  • "Quiero que sepa cuándo estoy cansado y me asigne tareas fáciles".

Buscamos una feature mágica que resuelva el hecho de que, simplemente, algunas tareas no nos apetece hacerlas. Ninguna IA puede curar la falta de voluntad, aunque la vista por nosotros con una interfaz de Neumorfismo preciosa.

4. El destino final: El cementerio de código

¿Qué pasa con estos proyectos? La mayoría se abandonan a las 48 horas.

Una vez que la IA ha generado el código, que la lista aparece en pantalla y que puedes marcar una tarea como "Hecho", la magia desaparece. Te das cuenta de que la herramienta sigue siendo solo eso, una herramienta, y que la lista de tareas sigue ahí, mirándote fijamente, esperando que tú (y no el agente de IA) te pongas a trabajar.

Conclusión

Construir una To-Do list con IA es un rito de iniciación necesario. Es la forma en que domamos la tecnología y la bajamos a la tierra. Pero una vez superado, el verdadero reto no es cómo la IA nos ayuda a listar lo que tenemos que hacer, sino cómo nos ayuda a dejar de listar y empezar a ejecutar.

Y tú, ¿cuántas To-Do lists tienes en tu carpeta de /proyectos-pendientes?

📝El síndrome de la To-Do List

iaproductividaddesarrolloreflexion

Es casi una ley universal del desarrollo actual: si alguien empieza a trastear con una nueva tecnología, un framework de IA o un agente autónomo, lo primero que construye es una To-Do List.

Da igual que tengamos el poder de procesar petabytes de datos o generar mundos en 3D en segundos; nuestra primera reacción es: "Oye, ¿podrías recordarme que tengo que comprar leche y llamar a mi madre?".

¿Por qué ocurre esto? ¿Es que realmente el mundo necesita más apps de tareas? ¿O es que hay algo más profundo en nuestra relación con la productividad y la tecnología?

1. El "Hola Mundo" perfecto del manejo de estado

Técnicamente, una lista de tareas es el CRUD (Create, Read, Update, Delete) perfecto. Tiene todo lo que necesitas para probar si una tecnología funciona:

  • Input: Añadir una tarea.
  • Persistencia: Que no se borre al refrescar.
  • Cambio de estado: Marcarla como completada.
  • Filtrado: Ver las que quedan pendientes.

Es lo suficientemente sencilla para no perderte en la lógica de negocio, pero lo suficientemente completa como para ver si la IA es capaz de mantener el contexto de una aplicación real.

2. El problema real: La ficción de la productividad

Aquí es donde entramos en lo psicológico. El problema no es que no haya suficientes aplicaciones de To-Do list (hay miles, y muy buenas). El problema real es que hacer la lista nos da el chute de dopamina de haber hecho el trabajo, sin haber movido un solo dedo.

Cuando usamos IA para construir nuestra propia herramienta de tareas, estamos elevando esa ficción al cuadrado:

  • No solo estamos planificando qué hacer.
  • Estamos creando el sistema que nos dirá qué hacer.

Es una forma de procrastinación productiva de élite. Pensamos: "No estoy trabajando hoy, pero mi sistema de gestión de tareas potenciado por IA va a ser tan eficiente que recuperaré el tiempo mañana". Spoiler: Mañana estarás añadiendo el modo oscuro.

3. ¿Faltan "features" o nos falta enfoque?

Muchos empiezan estos proyectos porque sienten que a las apps actuales les falta "algo". Ese algo suele ser la promesa de la automatización total.

  • "Quiero que la IA priorice mis tareas por importancia real".
  • "Quiero que sepa cuándo estoy cansado y me asigne tareas fáciles".

Buscamos una feature mágica que resuelva el hecho de que, simplemente, algunas tareas no nos apetece hacerlas. Ninguna IA puede curar la falta de voluntad, aunque la vista por nosotros con una interfaz de Neumorfismo preciosa.

4. El destino final: El cementerio de código

¿Qué pasa con estos proyectos? La mayoría se abandonan a las 48 horas.

Una vez que la IA ha generado el código, que la lista aparece en pantalla y que puedes marcar una tarea como "Hecho", la magia desaparece. Te das cuenta de que la herramienta sigue siendo solo eso, una herramienta, y que la lista de tareas sigue ahí, mirándote fijamente, esperando que tú (y no el agente de IA) te pongas a trabajar.

Conclusión

Construir una To-Do list con IA es un rito de iniciación necesario. Es la forma en que domamos la tecnología y la bajamos a la tierra. Pero una vez superado, el verdadero reto no es cómo la IA nos ayuda a listar lo que tenemos que hacer, sino cómo nos ayuda a dejar de listar y empezar a ejecutar.

Y tú, ¿cuántas To-Do lists tienes en tu carpeta de /proyectos-pendientes?

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  1. 1. El "Hola Mundo" perfecto del manejo de estado
  2. 2. El problema real: La ficción de la productividad
  3. 3. ¿Faltan "features" o nos falta enfoque?
  4. 4. El destino final: El cementerio de código
  5. Conclusión

· 2026-04-22 · ~3 min de lectura